lunes, abril 28, 2008

Encuentro con lo Vivo

Este texto lo escribí con motivo del encuentro con una persona con quien espero profundizar en amistad y como evocación de otra persona de la cual tengo el gusto de poseer su amistad

Después de varios años de rondar por la amplia avenida de la existencia sin toparme con alguno cercanamente real, el día de ayer recordé que hay seres especialmente vivos en este mundo. Decir eso de especiales, se oye, quizá, pueril, y hasta afeminado, pero no se me ha ocurrido, a esta hora de la noche, denominarlos de otra manera. La impresión que obtuve hace algunos momentos me hizo recordar con bastante pristinez lo que son estos seres. He podido evocar con claridad sus principales rasgos, y al verlos y re-sentirlos nuevamente, no he querido perder la oportunidad de tematizarlos de cierta manera. El “de cierta” manera responde a que lo especial de estos seres es difícil de tematizar, ya que parte de su especialidad consiste en su conexión con la vida, y creo que la vida es algo imposible de tematizar; se la puede magullar, y salvajemente insertar en esa presencia y generalidad que son los conceptos, pero imposible de considerar como tal sin el prejuicio muerto y estático que llega a ser la consideración mental. De éstos no hay muchos, son un bello modelo a seguir, sin embargo, llamarles también modelo es un error: ser como son no se enseña, pues lo que son es lo que viven, y lo que viven no se puede vivir en lo otro, pues es entonces ya no es vivir. Suelen pasar, para algunos ojos, ocultos, detrás del estruendoso ruido de la vanalidad de esos otros egos inflamados y artificiales; detrás de la cotidianeidad rutinaria. Cuando uno se ha cansando de ver lo mismo y lo mismo —la mismidad reproducida a través de factores dimensionales repetitivos, frutos de la defensa de un yo contra el mundo— por suerte aparecen. Los caracteriza su espontaneidad. Su ser es una especie de cielo real, pues la fluidez de su existencia se entrelaza con el momento; son fuentes que emanan agua siempre distinta. Poseen la riqueza de la novedad, y guardan una contradictoria identidad en el movimiento. Su rica vida emocional esta adecuadamente correlacionada con los valores que exteriormente descubren; nunca exagerados, siempre deliciosamente equilibrados. Su adecuada proporción en todo los convierte en seres tremendamente deseables para la co-existencia, pues la autenticidad de su vida hace desaparecer la monotonía, que en algunos momentos, resulta ser la existencia. En ellos no hay tedio, pues el tedio es lo más lejano a la vida; muy al contrario, tienen pasión por la vida, su existir es un alegre divertimento que recorre cualquier tipo de escala, siempre concorde al momento y a la situación: no son vagos graves, ni estridentes agudos, si no, como una sinfonía, suelen llevar un compás lleno de expresivos matices, en un encuentro de instrumentos fusionados para dar la alegre y bella tonalidad que en el instante se formula en un cálido sonar.

viernes, abril 18, 2008

Pensamientos II

El insumo principal para un pensar eficaz es la realidad

lunes, abril 14, 2008

Pensamientos I

Todo parece ir de Parménides a Heráclito y de Heráclito a Parménides. Díficil es encontrar lo de en medio.

miércoles, marzo 26, 2008

¿Cierto?


sábado, marzo 01, 2008

Llanto por Ignacio Sánchez Mejía

Con motivo del ya cercano aniversario del natalicio número cientos diez de Federico García Lorca, me voy a pemitir compartiles algunos de los poemas de este prodigioso artista. Hay quienes me han comentado, y se los comparto, que Garcia Lorca es de aquellos poetas cuya forma y fondo tienen perfecto balance. No lo sé, a mi me parece que lo consigue. Decidan ustedes. Por lo pronto posteo algo de lo que yo considero mejor logrado.

LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS
(1935)

A mi querida amiga
Encarnación López Júlvez.


1
LA COGIDA Y LA MUERTE

A las cinco de la tarde
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

2
LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.

¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.

¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!

3
CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas,
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!

4
ALMA AUSENTE

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el rasgo negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque tú has muerto para siempre.

Porque, tú has muerto para siempre
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
Federico García Lorca

viernes, febrero 29, 2008

Más lenta que esta cuaresma



Sin embargo me pareció muy bien ambientada y goza de un buen soundtrack, además que siempre será soportable ver cualquier film donde se pueda gozar de la belleza, atractivo y gran personalidad de Keira Knightley.

viernes, febrero 22, 2008

domingo, febrero 10, 2008

The bucket list

La combinación de un excelente humor, el preciso y exquisito manejo de las emociones en la trama, la profundidad del tema tratado, los geniales diálogos, los maravillosos escenarios donde es filmada, y las excelentísimas actuaciones de Freeman y Nicholson, la perfilan como una de las mejores películas de esta temporada y probablemente, me atrevería decir, un clásico del séptimo arte americano. Altamente recomendada, continua en cartelera.

viernes, enero 25, 2008

Aunque ud. no lo crea

El día de hoy al regresar a la oficina después de comer, no me percate, hasta volver, que dejé el coche encendido toda la tarde.

jueves, enero 24, 2008

Críticos

El primer requisito para ser un buen crítico es la liberalidad; y el segundo, la liberalidad. Y el tercero, la liberalidad.

Gerald Manley Hopkins

martes, enero 08, 2008

¡Cómprenlo!

Es una maravilla; lo he oído por lo menos una vez diaria. A manera de ejercicio, los que tenga compulsión por este disco, pongan su top5

miércoles, diciembre 19, 2007

Un Dios para la Navidad


Les copio textuales unas líneas de la Tregua de Benedetti y mis mejores deseos para estas fiestas:

«Son raras las veces que pienso en Dios. Sin embargo tengo un fondo religioso, un ansia de religión. Quisiera convencerme de que efectivamente poseo una definición de Dios, un concepto de Dios. Pero no poseo nada semejante. Son raras las veces en que pienso en Dios, sencillamente porque el problema me excede tan sobrada y soberanamente, que llega a provocarme una especie de pánico, una desbandada general de mi lucidez y de mis razones. “Dios es la Totalidad”, dice a menudo Avellaneda. “Dios es la Esencia de todo”, dice Aníbal, “lo que mantiene todo en equilibrio, en armonía, Dios es la Gran Coherencia”. Soy capaz de entender una y otra definición, pero ni una ni otra son mi definición. Es probable que ellos estén en lo cierto, pero no es ése el Dios que yo necesito. Yo necesito un Dios con quien dialogar, un Dios en quien pueda buscar amparo, un Dios que me responda cunado lo interrogo, cuando lo ametrallo con mis dudas. Si Dios es la Totalidad, la Gran Coherencia, si Dios es sólo la energía que mantiene vivo el Universo, si es algo tan inconmensurablemente infinito, ¿qué puede importale de mí, un átomo malamente encaramado a un insignificante piojo de su Reino? No me importa ser un átomo del último piojo de su Reino, pero me importa que Dios esté a mi alcance, me importa asirlo, no con mis manos, claro, ni siquiera con mi razonamiento. Me importa asirlo con mi corazón.”»

domingo, diciembre 16, 2007

Vayan

viernes, noviembre 30, 2007

Divagaciones sobre el Limbo

Hace ya varios días, quizá semanas, tal vez meses, que mi conciencia ha permanecido contemplado la terrible posibilidad de incurrir en una existencia humana fincada en una especie de limbo. Hoy quiero tomarme la tarea de bosquejar lo que es imbuirse en un estado tal. Para explicarlo me referiré a la imagen mítica del Limbo tratada en el cristianismo.

Las primeras referencias a este hipotético lugar se encuentran en los Padres de la Iglesia; se trasluce en San Agustín, en el marco de su oposición contra los pelagianos. Más adelante es San Alberto Magno quien habla explícitamente de él.

El limbo es aquel lugar donde las personas inocentes, lo niños, que no obtuvieron el bautismo de Cristo, y permanecen en el pecado original, van a dar al morir. En el limbo permanecen sin sufrimiento, empero privados de la visión beatífica; del lumen gloriae que les permita introducirse de manera clara, y sin velos, a la inagotable, radiante e incontenible realidad divina.

El limbo como hipótesis es abominable; me es difícil comprender que el cristianismo haya podido postular tal estado. Si la gloria de Dios es la fuente única, verdaderamente reconfortante para el hombre cristiano, el limbo es el mismo infierno, pues es un lugar donde se priva al ser humano de lo que sería su felicidad. Sin embargo, no es este momento para discutir la coherencia del lugar si no más bien de aprovechar la terrible imagen que resulta el encontrarse en un limbo.

El limbo, por lo que hemos dicho, parece ser un lugar sin sufrimiento, empero, decíamos, es el mismo infierno, pues es la ocurrencia de las cosas sin la posibilidad de sentido y progreso. En el limbo las cosas ocurren, y ocurren tan tediosamente, como los aires que soplan constantes y sin una aparente dirección a través de las amplias y extendidas arenas del Sahara; como las brisas silenciosas y gélidas de los glaciares del antártico. El limbo es el cielo estoico donde la ataraxia y la aponía se expresan como la condición natural de la vivencia diaria. No existe el dolor físico, no hay falta de elementos necesarios para la supervivencia, pero en medio de esa afección equilibrada y pausada yace la corrosiva, desgastante y constante conciencia de la inmovilidad, de la falta de directriz que llene de vida e ilusión el existir. La finalidad está ausente. Todo sucede sin más problema y sin ruptura de armonía. Sin embargo la asfixia de no tener hacia donde caminar y la conciencia de ver la propia historia imbuida en una eternidad de estabilidad errante, seca profundamente el ánimo. El limbo resulta un encallamiento en el presente.

Para caracterizar de mejor manera ese estado del limbo, viene a mi mente Borges. No sé por qué sus textos siempre me hacen sentir ese abominable limbo. Esto no es de ninguna manera una crítica a su espléndida pluma, sino una aproximación estética —en el sentido más puro de la palabra aisthesis— a mi sentir sobre el limbo. Ese limbo en el que Borges me suele situar, está bien caracterizado en El Aleph. Este texto comienza con una abrumadora e inquietante cita, para mí, del Leviatán de Hobbes, que transcribo para que ustedes de tal manera que puedan recordarla:

But they will teach us that Eternity is the Standing still of the Present Time,
a Nunc-stans (as the Schools call it); which neither they, nor any else un-
derstand, no more than they would a Hic-stans for a infinite greatnesse of Place.
Leviathan, IV, 46


Standing Still of the Present; estás palabras me provocan un hastío profundo, la permanencia del Presente. El Limbo es ese enclavamiento del presente. No presente en el sentido más rígidamente temporal, pues es claro que la inmersión de un ser conciente en el tiempo, no nos permite permanecer ni un instante en el presente; sino más bien un presente vinculado al no poder conseguir una situación ulterior distinta. El eterno presente del estado límbico, nos habla de la falta de evolución a una situación mejor.

Deshauciante es permanecer en ese estado. El hombre por esencia es un ser del futuro desde que es libre. A diferencia del mundo que se desarrolla en un inextingible presente, pues su forma y esencia lo han predeterminado de una manera y la vigencia del mismo permanece desde que comienza su persistir, el hombre por la posibilidad y libertad es un ser orientado al futuro, a la proyección continua. Mientras que el universo, hablando en un sentido amplio, se contiene totalmente, el ser humano es incontenible, la libertad lo dirige a un estado distinto.

Es pues para el hombre una aguda condena instalarse en un limbo, instalarse en el presente. Las instalación en el presente es la ausencia del además que le proporciona su libertad, es subsumirse al universo y ordenarse al finis formae del universo. Es permitir que esa “lavadora que no distingue tejidos” envuelva nuestra condición ex–tática y la convierta, por contrario, en en-tática.

Curiosamente y continuando con el razonamiento, esa instalación en el presente nos habla del pasado, pues el pasado se presencializa (se hace presente) con la forma esencial del universo; el fundamento que promueve la persistencia del ser del universo, y que lo conserva, aún en su vigencia actual, es un fundamento establecido en el pasado. De ahí que hace algún momento hayamos caracterizado al universo como contenido en sí mismo, pues no es ulterior, no se trasciende (en–tático no ex–tático)

Con esta observación, y agradezco a SS quien me ayudó a vislumbrarlo, podemos notar que la presencia (el presente) es una cosa relativa, pues es más bien una cuestión de un fundamento ya dado y cuya vigencia es mantenida. El limbo al ser un estado que hemos venido caracterizando como imposible de una mejora, de una posición ulterior, es pues un secuestro en el pasado.

El estado del limbo es por tanto asfixiante para el ser humano. El encallamiento, como ya lo caracterizamos, en un eterno presente y, se me ocurre ahora, por mirar la continencia en la que nos enclava el pasado, también como un eterno retorno “en” lo mismo.

El limbo, y ese fue el sentido de querer acudir a esta metáfora cristiana para extrapolarla, es la imposibilidad de un estado ulterior.

Vivencialmente y hacia este lugar es donde he querido también dirigir mi reflexión, el limbo se manifiesta en la cotidianidad del hombre. Es quizá un estado, en algún sentido, en el que todos nos hemos sumergido.

El limbo en la vida se puede notar en el establecimiento de una moribunda costumbre de vida. También se podría caracterizar como la falta de vislumbre y el ocultamiento inconciente de la incertidumbre de un no saber qué se quiere. El mundo sucede pero la falta de orientación hacia el futuro genera en el ser humano un permanecer en lo que se ha sido: el estancamiento en una situación, en un paradigma de vida emocional e intelecutal, en un modus vivendi muerto. Es la vuelta al universo. Es dejar a un lado nuestro carácter de además y fincarse en la dinámica del persistir del universo. La pregunta por el quién se sustituye por el qué. El para qué se derruye y la verdad antropológica relacionada al otorgamiento de sentido a mi existencia se instala de manera forzada en la verdad y dinamismo del universo.

jueves, noviembre 15, 2007

domingo, noviembre 04, 2007

domingo, octubre 21, 2007

Ayer tuve un sueño, más bien dos

Tengo que reconocer que aunque el día de ayer me dormí rápidamente, ha sido una de esas noches indeseables para cualquier ser humano. Esta noche, de la que hablo, estuvo caracterizada por dos sueños. En el primero de ellos me encontraba en una gran avenida, muy larga y con muchas curvas. Esa avenida era de concreto, gris; de un concreto poroso y gris. El cielo en aquel momento también era gris. Lo que hacía que el sueño fuera muy gris. El camino al que dirigía esta avenida llegaba a una torre muy alta, de concreto. Esta torre era una especie de cilindro gris, de concreto, imponente. Se alzaba por los cielos y difícilmente se podría calcular su altura pues las nubes cubrían la visibilidad a aquellos ojos que quisiesen conocer la altura exacta de tal monumento.

Si quisiera llamar de algún modo a este sueño, lo llamaría Babel gris y de Concreto. La razón de este nombre es muy tonta. Cuando era pequeño, en los libros que encargaban comprar las escuelas, como material escolar, se encontraba una pequeña Biblia infantil. Esta pequeña Biblia que poseía dibujos estilizados por todas partes, tenía un capítulo dedicado a la torre de Babel. El dibujo que ahí parecía me recuerda mucho al de mis sueños.

En aquella gran avenida, gris, de concreto, me encontraba andando en mi bicicleta de montaña. La velocidad que se podía alcanzar en este amplio sendero era alta, no sé que tanta. Cuando uno anda en bicicleta de montaña, no sé si sea igual en la de ruta, no se sabe que es rápido y que es lento, pues aunque uno siente que va a una velocidad alta, a veces no lo es tanto.

Recuerdo bien que una de las cosas que más ansiedad me causaba en este sueño era no traer mis zapatos para bici. Este tipo de calzado tiene un sistema especial para engancharse en los pedales. La sensación que se tiene cuando uno se acostumbra a este tipo de calzado es de seguridad. Alguien podría pensar que al contrario, estar unido a una bicicleta de esta manera es realmente peligroso, pero no. Traer este tipo de calzado hace que la bicicleta sea una extensión del cuerpo, de hecho, ya que uno se acostumbra a este tipo de tecnología, uno realmente se siente inseguro al montar la bicicleta. Pues ese fue uno de los sentimientos que tuve al cursar esta gran pista gris, de concreto. No tenía mis zapatos de grapa para la bici. Sentía no tener control en mi bicicleta y tenía miedo de caer en esta avenida gris, de concreto.

En este recorrido me encontraba con mis inseparables compañeros de la bici. No sé si realmente lo sean, quizá lo sean en el recuerdo, pues difícilmente me acuerdo de mis excursiones en bici sin ellos. Sería un buen momento para discernir que es lo inseparable, y en este caso, si que mis amigos los son, pues no me veo, o difícilmente lo hago, sin ellos, en la bicicleta.

A quien recuerdo con mayor detalle es a Guillermo Iñigo, no sé porque estaba, o quizá sí, pero estaba ahí. Siempre que solemos andar en bici, Guillermo Iñigo, lleva un jersey rojo, con una banda negra que surca de muñeca a muñeca por el hombro. De hecho aquel Guillermo Iñigo era el Guillermo Iñigo de una foto que tome con mi móvil, cuando aún Guillermo estaba con Mariana. Creo que también Adolfo iba, el problema es que hace tanto que no lo he visto, que creo que ya no se cómo es. Pienso que era él pues recuerdo un ser con pelo amarillo, ojos verdes y gafas cafés. Sí, creo que era él, así es, cuando lo pienso a él, lo pienso amarillo, ojos verdes, gafas cafés y distante. No sé sí también estaba José Alberto, pienso que el más que estuviese, yo deseaba que estuviese. Cuando estamos en manos del inconsciente no sabemos si las cosas están o queremos que estén. Esa es una cosa que al escribir estás líneas me planteo, y que muchas veces me he planteado. En la realidad, en la vigilia, las cosas se sostienen independientemente de nosotros, o por lo menos así parece. En cambio en el sueño, siento, o muchas veces lo he sentido, somos nosotros los que sostenemos eso que percibimos. De hecho Berkeley me hace mucho sentido cuando sueño. Muchas veces he pensado que si en un sueño dejo de ver un detalle inmediatamente deja de ser. Soñar a diferencia de lo que muchos piensan es una actividad demasiado cansada. No sé si sea cansada para mi, pues aunque soy yo el que sueña, parece que no soy yo el que fabrica lo sueños. Será el inconsciente, no lo sé. Daniel, el psicólogo, compañero de trabajo, dice que gran parte de nuestra vida esta constituida por el inconsciente. Y vaya que sí, pues si por el inconsciente soñamos, y dormimos gran parte de nuestra vida, entonces sí que nuestra vida esta constituida por el inconsciente.

Bajamos rápidamente, Adolfo, José, Guillermo Iñigo, yo; mientras lo hacíamos sentí que caía, y al caer y ver que me aproximaba, a Babel, Gris y de Concreto, me cuestioné porque soñaba eso que soñaba y, siento, que al soñar aquello, las aflicciones que durante esos días tenía se acumulaban alrededor de Babel, Gris y de Concreto.

Sin saber porque, mientras veía a Babel, Gris y de Concreto, comencé a estar en otro lugar. Esa es otra característica del sueño, por lo menos ese sentir tengo, que a diferencia de lo real se puede dejar de estar en un lugar, estando en un mismo lugar. Dejar de estar, en la realidad, podría llegar a ser contradictorio, y en los sueños es muy común que las cosas dejan de ser, y vuelven a ser, y a la vez son y no son. Esta vez al momento en que Babel, Gris y de Concreto dejaba de ser, el lugar donde ahora estaba era muy cercano a mi casa. A unas cuadras de Insurgentes, enfrente de la ex-casa de la Señora Bartilotti. Bueno, no recuerdo bien si era enfrente, o perpendicular a ella, pero cerca estaba.

La Señora Bartilotti era una anciana señora que hace años que no sé de ella. Era amiga de mi abuela. Mi abuela, cuando estaba en mi casa nos llevaba a visitarla, pues la casa de la Señora Bartilotti estaba cerca de mi casa. La Señora Bartilotti tenía unas grandes gafas, terribles; sus ojos parecía duplicar su tamaño a través del aumento de los lentes de las gafas . Eran de plástico. La casa estaba descuidada.

Al momento de mi sueño, no sé si hay manera de establecer un tiempo cronológico en los sueños, la Señora Bartilotti probablemente hubiera muerto. Yo me encontraba ahí esperando, junto a mi auto. Al intentar encender mi auto, no sé con que objeto lo hice, no lo conseguí. Y desesperado lo hacía una y otra vez. Cada vez que lo intentaba peores desperfectos aparecían en la máquina. Cada vez que ideaba un nuevo plan para componerlo, la situación caminaba a peor. Mi ansiedad crecía exponencialmente. Incluso AGW pasó por ahí. No sé porque lo hizo, ni que hacía ahí pero pasó. Intentó auxiliarme con la operación de reparación. No lo conseguimo. Mi auto estaba peor. Abrí el cofre. Mala decisión, todo comenzó a incendiarse, que desesperación. Todos mis intentos fueron absurdos. Aprendí, mientras intentaba repararlo, que al tratar de reparar la cosas se ponían peor. Neciamente, aprendido lo que explico, volvía y volvía a intentar reparar el cacharro. No sé cuantas horas estuve ahí. No hay manera de saber, en lo sueños, el tiempo en el que uno realiza una actividad. Quizá la eternidad sea como los sueños, no hay manera de contarla.

Mientras transito entre la vigilia y el sueño, me pregunto que será más real si el sueño o la vigilia, pues cuando soñamos siempre parece que llegamos a un mismo lugar, las circunstancias varían pero el stimmung propio de los sueños tiene especificidad como el stimmung propio de lo real. He llegado a pensar que soñar es solo un cambio de locación de un mundo a otro. Mundos distintos uno real y otro, que no sé como nombrar. Mi criterio de realidad ha perdido vigencia por esta experiencia. ¿Qué es lo real? ¿qué importancia tiene la experiencia de lo “real”, si ante mi no está? ¿acaso importa? La verdad es la adecuación de la mente con lo real ¿de cuál mente?

La luz de la mañana calienta mis pupilas, haciéndome perder el color de la oscuridad de mi inconsciente; el ruido silencioso de mis sueños se interrumpe por las sonoras y candentes palabras de la discusión entre María y Juan Pablo. Volví de donde me encontraba sin estar, de aquel lugar donde sentía sin ser afectado por algo. Ahora estando entre el tibio y satisfactorio envoltorio de mis cobijas y mi almohada, lo único que reconozco de este transe es el continuo inextinguible de la experiencia de mí.

jueves, octubre 18, 2007

Guillermo dijo:
Salió una cosa en el periódico.

Guillermo dijo:
Que había escrito en mi blog.

Guillermo dijo:
En la primera plana de ciudad.

Guillermo dijo:
Es como un anuncio del blog de la ciudad de Reforma.

Rodrigo dijo:
¿ya los demandaste por plagiar tu blog?

Rodrigo dijo:
yo conozco buenos abogados...

Rodrigo dijo:
creo que el jurídico de reforma no es tan bueno...

Rodrigo dijo:
así que si te ves buzo les sacas un lana-.

Guillermo dijo:
aunque lo hayan hecho con mi consentimiento?

Rodrigo dijo:
aj... hubieras comenzado diciendo eso

miércoles, octubre 10, 2007


Después de casi tres años de haber aprobado mi examen profesional, veinticinco minutos en la cola de la caja de la universidad, otros tantos más en servicios escolares, firmas de documentos (por partida doble) y un chistorete del encargado de humanidades -¡un año más, joven, y le cobramos por almacenaje!-: lo tengo. Siempre pensé que recogerlo sería como un trámite más, sin embargo tengo que confesar que me dio cierto orgullo tenerlo en mis manos.

martes, octubre 02, 2007

Temoin et Acteur

"Chaque homme a eté créé pour être le temoin et l'acteur de un certain spectacle, pour en determiner en lui le sens"

Paul Claudel

lunes, septiembre 17, 2007

Steve Jobs: Sapientia vitae

Es un poco largo pero realmente vale la pena verlo completo.

miércoles, septiembre 05, 2007

Sturm und Drang

Friederich Schiller, dicen, fue la última figura relacionada a esta corriente; no lo sé con precisión. Wikipedia lo relaciona (¡oh gran fuente de sabiduría!), que más da. El nombre del movimiento proviene de una pieza teatral de Klinger, Sturm und Drang, "tempestad y arrebato".

Sturm und Drang se convirtió, para mí, el sábado pasado, en un recuerdo de la maravilla estética a la que fui sometido ese mismo día por la noche. Mientras por la mañana con una ávida curiosidad, revisaba una y otra vez todas las páginas de la red, relacionadas a la Novena (pongo solo Novena porque no hay otra más que la de Beethoven) leía, como todos sabemos, que la letra de la parte coral de este fenomenal obra fue escrita por Schiller. En una de esas búsquedas la palabra Schiller me llevó a Wikipedia y como les comentaba arriba, Wikipedia lo relacionaba con el movimiento de Harmann

Sturm und Drang
: tempestad y arrebato. Es la intensa sensación que se quedó grabada en mis entrañas aquel sábado por la tarde, y así como Sturm und Drang fue como en mi razón aquella intensa experiencia se clasificó.


Para los que algunas vez hayan leído las Crónicas de Narnia de Lewis, recordarán que en el sexto libro se explica la Creación de Narnia. Aslan, el gran león, crea Narnia cantando. Está figura me parece muy sugerente, y al oír la Novena, en ese excelentísimo concierto, mi memoria la evocó. Sturm und Drang: arrebato místico creador.

Estimados lectores, si nunca han oído la Novena en vivo (esperemos que todos por lo menos alguna vez la hayan oído en un reproductor casero) háganlo es una experiencia fabulosa.

martes, agosto 28, 2007

In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.

Hace unos días, mientras me bañaba, recordé el canto del Te Deum en su versión gregoriana. Mientras la tarareaba llegué a la frase final, y me sorprendí especulando sobre el verso que titula esta entrada.

Al detenerme en esa frase, ciertamente, me turbé. En Ti, Señor, espero, no sea confundido en la eternidad. No sé realmente si mi traducción es muy ortodoxa, pero fue la traducción que mentalmente hice, y sobre la que versó lo que pensé.

En ti Señor esperamos, no nos cofundas en la eternidad. Pensando y concentrando mi atención en está frase reflexioné sobre como la esperanza por antonomasia es la esperanza en otra vida más allá de la muerte, y fue por eso que me turbé.

Suele suceder que en esta vida se pueden tener muchas malas experiencias, vivir situaciones difíciles, esperanzas fallidas, y sin embargo todas esas circunstancias por la que se puede pasar son capaces de sobrellevarse cuando uno derriba ese peso, o esos pesos, con la esperanza de un mejor futuro. Sin embargo dentro de la vida del ser humano hay un evento cuya certeza, —quizá la mayor de las certezas que tendremos en esta existencia— es capaz de disolver cualquier otra esperanza: la muerte. Ese fatídico evento que en algún momento nos alcanzará, es un suceso que por eminencia es capaz de desarticular el horizonte de sentido en la vida del hombre. La esperanza en la vida más allá de la muerte es la única actitud capaz de corroer esa nulidad de sentido. En el cristianismo y en otras religiones es una cuestión de fe poseer tal esperanza.

Este pensamiento, más bien intuición (la esperanza por antonomasia es esperar la vida después de la muerte), que no está del todo justificado, me hizo adentrarme en el significado y la razón de la esperanza.

Lo primero que consideré cuando pensaba sobre esto fue la propia noción de esperanza. La esperanza es una realidad fundada en la relación del hombre con su futuro. Es decir la esperanza existe porque los hombres estamos inmersos en el tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Nuestra realidad de seres yectos en el tiempo, nos condiciona a proyectarnos, es decir no somos lo que somos, sino que estamos en un desenvolvimento con una dirección frontal. Ser en el hombre es una cosa que se alcanza y no. Somos de una manera, pero tal vez seremos de otra. Alcanzamos continuamente una distinta situación en nuestro propio ser. Ya los existencialistas miraban en la esencia más íntima del hombre la de poder-ser. La posibilidad en el ser humano es una realidad compleja, estamos inmersos en una persecución continua de ser a la que no damos alcance. Esta tensión íntima de nuestro ser nos revela con luz la noción de futuro, lo que no se es, pero se será.

El carácter existencial de futuro en nuestro ser envuelve toda nuestra condición humana. Dentro de la amplitud de determinaciones que genera en el hombre la futurabilidad hay un lugar donde se alberga de manera nuclear en lo referente a nuestro comportamiento y determinación de sentido: este lugar es la conciencia. El comportamiento humano se determina por ese ser consciente del despliegue de nuestro ser y por tanto de la tensión que existe hacia lo que será. La combinación de este carácter con el despliegue emocional de nuestra existencia tiene un juego muy específico: continuamente nos encontramos en un mirar al futuro. La creación imaginativa que hace la conciencia del futuro traducida en un objeto de valor es lo que estructura antropológicamente la esperanza. Cuando el bien —valor deseado— presente se encuentra ausente para la conciencia, somos capaces de ubicarlo en una posibilidad, esta posibilidad se hila a través de la imaginación, y es cuando decimos que tenemos esperanza[1].

La posibilidad de ver un bien futuro, de ubicar un bien futuro, permite, sobrellevar la tortuosidad, que en algunos casos puede llegar a ser la existencia. El control de esta cualidad, poder proyectar bienes futuros, es determinante para una buena calidad de vida[2].

La vida humana se caracteriza determinantemente por nuestra capacidad de esperar. En este caminar por la existencia, como decíamos, en el que en muchos momentos nos encontramos en situaciones complejas, la esperanza es la luz a través de la cual miramos al futuro cuando en alguna ocasión se ha cernido la oscuridad en nuestro andar; la esperanza como dice Goethe es la segunda alma del desdichado. El que espera tiene oxígeno para sobrellevar las circunstancias que pudieran amargar el espíritu.

Caracterizada de manera, más o menos clara la esperanza —eso espero— podemos adentrarnos en la intuición que movió esta entrada: la esperanza por antonomasia es esperar la vida después de la muerte.

La certeza tan absoluta que es la muerte, irónicamente, lleva consigo una falta de certeza: que hay después de ella ¿De qué ha servido ser feliz o ser infeliz, si no sabemos que sigue? Para el ser humano, por más superficial que sea, es una cuestión que tarde o temprano le alcanzará.[3]

El fenómeno de la muerte es el hecho futuro más real al que pueda acceder el ser humano. Cualquier otra certeza que el ser humano pueda tener es incomparable ante la realidad de la muerte: vamos a morir es imposible que no suceda. El hecho de nuestra mortalidad es incuestionable. Y por tanto es un hecho digno de ser reflexionando. En ese sentido es inevitable cuestionarnos la relación de la esperanza y la muerte. Si el ser humano se caracteriza por ser un ser capaz de mirar al bien futuro, se ha de confrontar con la muerte, pues la muerte irrumpe de manera trágica en el futuro. Mucho se ha hablado de la muerte como castigo al pecado original, y vaya que definitivamente lo puede llegar a ser, la muerte se introduce como la desconexión de sentido, como fin insoslayable para el que sabe y es conciente de que vive.

Es por este carácter tan terrible de la muerte, que la esperanza de la vida después de la muerte puede constituirse en la esperanza por antonomasia. El desconocimiento de lo que sucederá después de la muerte a pesar de la ausencia de sentido que puede generar también abre la puerta a la esperanza. En palabras de Maeterlinck: la desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.

Curiosamente la muerte, se constituye en ese todo del que se puede esperar, pues tenemos una ignorancia absoluta respecto de lo que sucederá. Esta esperanza se comprueba con facilidad en un suicida. Curiosamente quien más puede detestar de esta vida o quien más rápido quiere abandonarla, como son estos individuos, suelen ser inconscientemente los más esperanzados en el estado posterior a la muerte, pues al quitarse la vida actual esperan terminar con el suplicio que la vida actual les con lleva.

Por terrible (o positiva) que haya sido nuestra existencia se sabe que el camino tiene un fin. No sabemos a dónde nos lleve. Por más escépticos, ateos, agnósticos que seamos al respecto de lo que siga al fin, existe en el corazón del hombre la esperanza, conciente e inconciente, de que esa incertidumbre tenga un buen fin

In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.


[1] Aristóteles caracteriza la esperanza de una manera muy sencilla: “La esperanza es el sueño del hombre despierto.”
[2] La correcta consideración de objetos en nuestra conciencia (futuros, actuales y pasados), es lo que nos lleva al equilibrio existencial. Hay distintos vicios en la consideración de los objetos y experiencias, sin embargo considerar esto nos llevaría a perder la atención de la consideración principal de esta entrada
[3] Alcanzar en este sentido se entiende no refiriéndose a una sola cuestión especulativa sino existencial.

lunes, agosto 13, 2007

Femme et beauté

Una mirada a la belleza femenina a través del cine y el arte, acompañadas del preludio y sarabanda de la Suite no.1 para cello de Bach. Espero lo disfruten



jueves, julio 19, 2007

¡Sube el anuncio salmón!


A petición de Guillermo Iñigo, subo el anuncio salmón, que no es salmón

viernes, junio 22, 2007

Más Balthasar

No pude no compartir este texto:

"...la distancia que es irrenunciable en el amor: "En el amor verdadero, los que se aman no están pegados el uno al otro, sino que se tienen la distancia que es necesaria para verse por completo el uno al otro y encontrarse". Cada uno deja al otro el "tiempo" y el "espacio" para preparar y presentar sus deseos o "preparar sus regalos". Sin esa distancia personal en la circumincessio de las personas no sería inteligible ni la distancia entre la criatura y Dios, ni la lejanía económica del Hijo respecto del Padre (hasta el abandono)"

(BALTHASAR, Hans Urs von, Teodramática. Vol V, El último acto, Madrid 1997, 96).

martes, junio 12, 2007

De profundis



¿Puede transformarse la naturaleza humana completamente? ¿El hombre, creado bueno por Dios, puede ser convertido en malo por el hombre? ¿Puede el alma ser rehecha enteramente por el destino, y volverse mala si es malo el destino? ¿Puede el corazón deformarse y contraer dolencias incurables bajo la presión de una desgracia desproporcionada, como la columna vertebral bajo una bóveda demasiado baja? ¿No hay en cualquier alma humana, no había en la de Jean Valjean en particular, una chispa primitiva, un elemento divino, incorruptible en este mundo, inmortal en el otro, que el bien pueda desarrollar, fortalecer, purificar y hacer brillar esplendorosamente, y que el mal nunca pueda apagar?

(Los miserables, I, 2, 7)

lunes, abril 30, 2007

Valor sin valor

Hace algunos días leí esta frase, me llamó la atención:

"El amor es lo único a que debemos aspirar; de ahí que en caso hay que preferir aquella obra en que ponemos más amor, sea fácil o difícil. Es preferible hacer algo de suyo indiferente que no algo en sí valioso, si hacemos lo primero con más amor que lo segundo".

(BALTHASAR, Hans Urs von, Teresa de Lisieux. Historia de una misión, Barcelona 1964, 257).

martes, abril 17, 2007

miércoles, marzo 21, 2007

Solitario y valiente en medio de una ruda realidad


El día de hoy terminé de leer las cartas de Rilke a un joven poeta. Sí, yo, leyendo a Rilke. Tengo que confesar que me costó un poco su lectura pues, como poeta que es, las abundantes descripciones que hace para explicarse me suelen ser algo eternas --eso no quiere decir que no me parezcan bellas-- pero siendo tan pragmático como puedo llegar a ser al leer literatura, me ha costado terminarlas. Bueno no importa, que más da.

Hay un tema que Rilke trata en estas cartas y que me parece interesante considerar: el tema de la soledad y su relación con la creación artística. No podré hacer un análisis concienzudo de lo que he entendido exactamente en esta relación, pues tampoco hice una lectura tan crítica como para poder hacerme un juicio muy exacto y lo suficientemente concatenado, además de que las leí de manera demasiado discontinua. Es más quizá lo que describa aquí no tiene nada que ver con Rilke, y resulta ser solo una excusa para que yo proceda a una propia interpretación de un detalle de lo real (que bueno que sea mi blog, y puedo hacer lo que yo quiera).

Saber ser solitarios es condición de posibilidad para entender la realidad y por tanto de poder expresar a través del arte lo que hay de vasto en la impresión que la realidad genera en mí. Saber de la soledad y entender la soledad es fuente para la contemplación. El artista que sabe de la soledad, como momento de meditación y de atención mantenida, es capaz de madurar un sentimiento lo suficientemente rico, capaz de poder generar una expresión artística. La prisa, la inestabilidad, la algarabia, el ruidero, la falta de contemplación y meditación son factores ajenos a lo que debe ser la expresión verdaderamente artística. La pura espontaneidad motivada por sentimientos epidérmicos es incapaz de mostrar el detalle y la profundidad que debe tener el artista al expresarse. Es mantenida y paciente soledad la que permite el despligue pausado de las formas que se expresan en nuestro interior.

Curioso que la ponderación instalada en el tiempo sea un fenómeno natural que genere las mejores cosas. Se puede observar en los vinos. Mientras más añejos mejores, más logrados sus sabores. El artista debe proceder a la introspección paciente y madurada para ahí poder desenmascarar aquello que es verdaderamente lúcido y rico en su interior; y así estar en posibilidad derramarlo a través de su genio.

¡Oh paciencia! (aquí es dónde me gustaría escribir en griego y poner un vocativo) conocer el ritmo natural de las cosas, difícil virtud pero indispensable en la madurez de todo orden, pues si la madurez es entender la realidad y adentrarse en los designios que dicta ésta, la paciencia resulta ser hermana de la madurez, ya que la realidad no es estática sino rítmica y la paciencia es saber acompañar los ritmos.

martes, marzo 06, 2007

Adivina quien lo dijo

"Aun por encima del Papa como expresión de lo vinculante de la autoridad eclesiástica se halla la propia conciencia, a la que hay que obedecer la primera, si fuera necesario incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica. En esta determinación del individuo, que encuentra en la conciencia la instancia suprema y última, libre en último término frente a las pretensiones de cualquier comunidad externa, incluida la Iglesia oficial, se halla a la vez el antídoto de cualquier totalitarismo en ciernes y la verdadera obediencia eclesial se zafa de cualquier tentación totalitaria, que no podría aceptar, enfrentada con su voluntad de poder, esa clase de vinculación última."

viernes, febrero 16, 2007

Oradores

Ayer en la presentación de libro de Rodrigo Guerra "Como un gran movimiento" tuve oportunidad de realizar varias reflexiones. Una de ellas fue que a pesar de que Carlos A., uno de los presentadores del libro, siempre me ha parecido un tipo de ultraderechas y que por tal razón todo tipo de discurso que genere me hubiera parecido desacreditado, he de reconocer que realmente es un fantástico orador.

Que importante es que la gente tenga convicciones, pensaba cuando le oía hablar; mientras más arraigadas las convicciones más atractivos resultan los discursos de aquel que las posee. Esta pequeña experiencia me hizo meditar en como grandes pueblos han sido capaces de seguir a grandes locos; cuando hay gente con convicciones tan arraigadas y tan firmes, arrastran de una manera increíble.

Es un fenómeno curioso como cuando alguien están seguro de su discurso, se vuelve tan atrayente. La elocuencia tan ágil, tan rica, tan fuerte, engendra la convicción en el oyente -por lo menos emocionalmente- que aquel a quien se escucha es una persona digna de ser creída.

Las masas que por lo regular son de inteligencia media resultan ser blanco fácil para este tipo de seres ¿Por qué? Porque la masa es emocional. Y las emociones son el mejor modo para poder llegar a controlarlar al que mucho siente y poco piensa.

lunes, enero 15, 2007

24hrs

Después de un análisis concienzudo de 24 horas y otros días más de reflexión, me atrevo a decir que Jack Bauer es la hipóstasis de la epikeia.

lunes, enero 08, 2007

Entropía

Pues me es grato contarles, estimados lectores de este blog, que el 7 de enero del año en curso fue publicado uno de los post de este blog en una revista que se llama Entropía. El nombre de dicho post es Apprivoiser v.s Anágke, y fue publicado en un número de esa revista con motivo de los 100 años del Principito.

jueves, diciembre 14, 2006

Globos de Oro

Hoy que revisaba, como todos los días, los periódicos por la mañana, tuve la grata sorpresa de ver que dos de las tres películas que les recomendaba en el post pasado están nominadas para recibir algún globo de oro (Babel y el Laberinto del Fauno). Estas nominaciones me motivaron a escribir algún pequeño comentario de aspectos de las películas que más disfruté.

En general, creo que lo que más llamativo de ellas es la gran capacidad que tienen los directores de llevarte al mood que prepararon para cada film. La resaca de sentimientos que provocan estas obras cinematográficas son sensacionales; las dos poseen una quasi-perfecta estructura trágica (sentido y pasos de la tragedia griega)

De la película de Del Toro quiero destacar de manera especial el final de la película. La pequeña Ofelia, protagonista principal de la película, consigue llevar a fin la historia en la que se ha involucrado. Los rojos llevan la suya adelante ¿cuál es más real?

De Babel, muchas cosas se podrían decir, sin embargo la historia más impactante es la de la Japonesa ¿Habrá peor desesperación que el sentimiento de no sentirse aceptado-recibido por alguien? ¿Será más grave aquella incomunicación de la intimidad que la incomunicación de un sordo mudo?

martes, noviembre 21, 2006

Buen cine

Durante estas semanas he visto las siguiente películas que les quiero recomendar ampliamente:

Så sam i himmelen
(Así en la tierra como en el cielo)
Dirigida por Kay Pollak
Suecia

Babel
Dirigida por Alejandro González Iñarritu
México


El labertino del Fauno
Dirgida por Guillermo del Toro
México

domingo, noviembre 05, 2006

Para los casados con paradigmas

"¡Abajo el estilo! ¿Acaso Dios tiene estilo?"

Pablo Picasso en una conversación con André Malraux

domingo, octubre 01, 2006

Virtusismo del s. XIX

Me gustaría presentarles dos ejemplos de piezas que desarrolló el virtuosismo del s. XIX. Se trata de dos interpretaciones de dos de los artistas más brillantes en lo que se refiere a la composición y ejecución de piezas.

El primer compositor es Nicolo Paganini famoso por su dominio del violín.

La pieza es la interpretación de la campanella "Concierto para violín en si menor” de Nicolo Paganini en una adaptación para solo de violín.



El siguiente compositor es Franz Liszt. Este autor muestra el mismo virtuisismo de Paganini, pero en el piano.

Esta es la traducción de la campanella de Nicolo Paganini por Franz Liszt, estudio 3

viernes, septiembre 22, 2006

Buscador de Sosias

Hace algunos días me mandaron esta liga. Es un auténtico buscador de sosias. La verdad, en lo personal, no me parece tan preciso en muchos de lo casos en que le probé. Juzguen ustedes mismos.

http://www.myheritage.com/FP/Company/tryFaceRecognition.php

jueves, agosto 31, 2006

Bruno Forte says

Esta es la respuesta que Bruno Forte da, a través de la poesía, al problema que sugeríamos en el post anterior; surgido de textos de Tomás de Aquino.

Paja:
accidental,
caduco se muestra el lenguaje,
frágil revestimiento
para evocar el abismo,
cruzado por palabras
que apenas dan cuenta
de la escondida fuente
del decir.
Como las semillas de trigo
de los campos soleados,
de las espigas maduras,
se deshacen
en premisas de panes sabrosos,
se diluyen
en nutrientes harinas,
así también las frases
quemadas por los soles
del decir maduro,
se explican
en rápidas cifras,
premisa de sabrosos silencios,
ordanándose
en alternativas diluidas
de esperas,
de escuchas... Escucha:
desde silencios profundísimos
procede la palabra
en tenue pronunciación
de sílabas cadenciosas
hacia nuevos silencios
preñados de vida.
Escucha:
germina desde el silencio
la palabra fecunda,
morada de los vivientes.
En silencio
escucha
la Palabra.
Escucha... El tiempo
de trilla ha llegado,
la paja ya es
separada de las semillas:
ya no es posible
trazar
figuras de voces.
Es victoria
rendirse ante el silencio:
el Asaltante nocturno
vence en el vado
de nuestro elocuente
callar.
"¡Reginaldo, no puedo!"

Estética o Metafísica

Primero, un fragmento de la respuesta que Tomás de Aquino dió a la pregunta de su secretario Reginaldo sobre el por qué de no continuar con la redacción de la Summa Teológica:

"No puedo. Todo lo que he escrito me parece paja comparado a lo que he visto y me ha sido revelado" (Non possum quia omnia quae scripsi videntur mihi paleae respectu eorum quae vidi et revelata sunt mihi).

"¿Cómo podríamos cantar un canto a Yahveh en una tierra extraña?" (Salmo
137, 4).

Despues, la interpretación, según algunos, de lo que Tomás de Aquino quiso decir con la respuesta anterior:

"En esta vida es mejor conocer que amar las cosas inferiores a nosotros, pero es mejor amar las cosas que son superiores. Respecto de Dios es mejor amarlo que conocerlo, porque el conocimiento hace que las cosas vengan a nosotros y se adapten a nuestra manera de ser; pero el amor, que es la caridad, nos hace salir de nosotros y nos lanza hacia el objeto amado. El que ama se asemeja a la cosa amada; el que conoce adapta la cosa conocida a su propio modo de ser. De suerte que, cuando se trata de cosas inferiores, las elevamos cuando las conocemos, porque les damos nuestro propio modo de ser; pero cuando las amamos nos envilecemos. En cambio, cuando conocemos las cosas superiores, las empequeñecemos cuando se adaptan a nuestra inteligencia; pero, cuando las amamos, nos elevamos hacia ellas. Por eso, en esta vida, es mejor amar a Dios que conocerlo, y por ello es más lo que amamos a Dios por la caridad que lo que lo conocemos por la fe."

Summa Theologiae, I, q. 82, a. 3.

¿Qué opinan?

viernes, agosto 25, 2006

Con motivo de los 50 años de su muerte


"My painting does not come from the easel. I hardly ever stretch the canvas before painting. I prefer to tack the unstretched canvas to the hard wall or the floor. I need the resistance of a hard surface. On the floor I am more at ease. I feel nearer, more part of the painting, since this way I can walk around it, work from the four sides and literally be in the painting.
I continue to get further away from the usual painter's tools such as easel, palette, brushes, etc. I prefer sticks, trowels, knives and dripping fluid paint or a heavy impasto with sand, broken glass or other foreign matter added.


When I am in my painting, I'm not aware of what I'm doing. It is only after a sort of 'get acquainted' period that I see what I have been about. I have no fear of making changes, destroying the image, etc., because the painting has a life of its own. I try to let it come through. It is only when I lose contact with the painting that the result is a mess. Otherwise there is pure harmony, an easy give and take, and the painting comes out well."

Jackson Pollock, 1956-02-20 The Wild Ones, Time LXVII.

martes, agosto 08, 2006

Apprivoiser v.s Anágke

“Bien sûr, dit le renard. Tu n'es encore pour moi qu'un petit garçon tout semblable à cent mille petits garçons. Et je n'ai pas besoin de toi. Et tu n'a pas besoin de moi non plus. Je ne suis pour toi qu'un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde...”

Le petit prince, SAINT EXUPERY, Antoine


Hace algunos días recordé lo interesante que es el texto que pongo a los ojos del lector. Es un fragmento tremendamente famoso del Principito. Es un párrafo sensacional.

Me gustaría detenerme en las palabras “mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre”, [pero si tu me domesticas, nos necesitaremos, uno del otro.] y más en concreto en el sentido de necesidad que se observa aquí. Si se analiza a primera vista se descubrirá que el término es utilizado en una acepción débil, por lo menos, en lo que se refiere al significado fuerte que tiene necesidad en la filosofía. Necesidad en sentido fuerte nos habla de “lo que no puede ser de otro modo” (Aristóteles, Met., L VII, 1072 b sigs), simpliciter en latín y anagkaion aploos en griego.

Anagké se refiere a lo incondicionado. Es llamativo como Aristóteles al definir necesidad tenga que recurrir a la negación: “lo que no puede ser de otro modo”; Lo necesario es lo que siempre se cumple.[1]

Después de estás consideraciones, podríamos constatar aparentemente lo que afirmábamos: que el sentido de necesidad expresado en el fragmento del Principito sería un sentido débil de necesidad.

Sin embargo en mi opinión el sentido de necesidad dibujado por Saint Exupery expresa un sentido más pleno o más perfecto de lo que es la necesidad, pues agrega un elemento al sentido ordinario que hemos venido describiendo de necesidad: la voluntad de necesitar. Como se explicaba algunas líneas arriba, la necesidad en sentido fuerte es cumplimiento máximo, es lo que siempre es igual e irremediablemente: sin embargo es esa ceguera impuesta —en este tipo de necesidad— donde me parece se puede encontrar la debilidad de ese sentido.

La necesidad en el sentido “fuerte” no está condicionada por sí misma, sino que simplemente está condicionada. De ahí el calificativo de ciega que otorgábamos a la anagké en el párrafo anterior. La fuerza de está necesidad es una condición a priori, no se llega a necesitar sino que siempre se ejerce la necesidad, y por tanto no se deja de necesitar, ni se tiene que mantener el necesitar. En cambio el necesitar de Saint Exupery es un necesitar deseado. Se necesita porque se quiere. No hay necesidad estricta de necesitar sino que se quiere necesitar. He ahí donde se puede comenzar a vislumbrar la superioridad del apprivoiser de Saint Exupery.

Apprivoiser es necesitar porque se quiere. Querer necesitar es un acto superior, pues se entiende, se quiere y se siente necesitar, es la conjunción de varios actos. Implica el repliegue de un ser sobre sí para salir de sí.

Este necesitar, además, individualiza. Anagké es una condición universal, no distingue sino que se aplica totalitariamente. Apprivoiser reconoce e individualiza: "Je ne suis pour toi qu'un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde...” El que decide necesitar, distingue la razón de su necesitar, al grado que la distingue máximamente sobre las otras cosas.

En la última observación también podemos llegar a otra conclusión, quien necesita en este sentido, tiene que ser necesitado. Este paso es más complejo justificar desde la argumentación que venimos proponiendo. Me parece que el paso clave para entender esta premisa se encuentra en la pregunta ¿por qué necesitar? En la acepción de anagké no hay espacio para esta pregunta, pues al ser una condición a priori remite a la estructura de la condición de necesidad, lo necesario ocurre porque así es. No hay una razón para necesitar sino que simplemente hay necesidad. La necesidad sucede. Y aquí vemos una vez más la distinción entre estos tipos de necesidad. Apprivoiser implica un salir a necesitar, anagké no. La necesidad en sentido anagké esta cerrada, en cambio apprivoiser implica una salida, un necesitar-necesitar es decir desear necesitar. El que quiere necesitar curiosamente necesita-necesitar, si no, no buscaría necesitar. Este necesitar puede decidir no necesitar, sin embargo poder-necesitar refleja la condición de apertura: el deseo de necesitar espera un necesitar.


Necesitar-necesitar. Es llamativo este círculo que se ha desvelado al hablar de necesidad en el sentido expuesto por Saint Exupery. Es curioso que algo quiera necesitar de algo. Aún es más extraño, si entendemos el querer como un acto que implica libertad, que la libertad necesite. Aparentemente como lo señalamos en alguna nota al pie de este texto, libertad y necesidad son contradictorios; entonces ¿es lógico pensar que la libertad necesite? La clave para acabar de comprender este necesitar, a mi juicio, está en la estructura donal de los seres libres, sin embargo esta condición es objeto de otro estudio. La observación que hemos hecho del necesitar, es solo un elemento más de la compleja realidad de la donación.

[1] Cabe decir que esta acepción de necesidad en nuestros días es uno de esos términos incómodos. ¿Por qué? Porque tal pareciese que la necesidad se mueve hierática e incólume pasando de largo, sin detenerse ante nada ni ante nadie, la necesidad no respeta, ni mira, ni condesciende: ocurre, y siempre. Y sobre todo es más incomoda cuando se le enfrenta a la libertad.

jueves, julio 20, 2006

Arte con la pata de una silla

Hace algunos días leí una anécdota muy interesante que recogió Alexander Witeschnik sobre una de las más curiosas y extravangantes interpretaciones de la Novena Sinfonía de Beethoven.

La anécdota sucede en Mayo de 1872, cuando al terminar la ceremonia de la colocación de la primera piedra del “Teatro del Festival” (Festsphielhaus), en Bayreuth, Richard Wagner, dirigió la “Novena” de Beethoven en el Teatro del Markgrave y un periodista escribió lo siguiente: “¡Después de romper tres batutas, Wagner, dirigió con la pata de una silla!”.

sábado, julio 15, 2006

Por que es importante recordar al Conde de la Fere

Sobre todo, porque nuestra época ha perdido el respeto por la caballerosidad (las actuales inmundicias políticas mexicanas son un ejemplo tristemente contundente). Caballerosidad significa ser honesto consigo mismo y, por ello, ser honesto ante los demás. Aunque esto a veces implique cambiar el modo de pensar que se tenía, o que parecía más sencillo. Aunque esto parezca no congratularnos ni defendernos ante las malas suposiciones o mentiras de los demás. Esto es la coherencia; mantenerla es lo que llamamos honor.

O en versión de Newman: "Decir que el caballero es una persona que nunca hace daño, equivale casi a definirlo".

Pues bien: el caballero es Athos. El lector de la saga dumasiana lo reconoce siempre con una especie de alegría interior. Athos no miente; Athos no traiciona; Athos no se pone del lado de ganadores ni conveniencias ni historicismos ni ideologías. Athos se pone del lado de la caballerosidad.

Pero esto se manifiesta en el actuar y el decir. Athos mantiene la conversación en ese delicioso momento irónico que no insulta al interlocutor. Y esto es lo difícil: ser mordaz, ser hiriente, ser ácido, es sencillo. Y es bajo. El argumento ad hominem se le entrega a todos, y quien lo usa no es más que un vulgar (¿todavía se usa la palabra 'canalla'?). El punto medio es lo genial. Presentemos una gran conversación (Athos & Artagnan):

Luego Athos, cambiando de pronto de conversación:
-A propósito -dijo-, os agradezco el caballo que me habéis traído.
-¿Es de vuestro gusto? -preguntó D'Artagnan.
-Sí, pero no es un caballo de aguante.
-Os equivocáis; he hecho con él diez leguas en menos de hora y media, y no parecía más
cansado que si hubiera dado una vuelta a la plaza Saint-Sulpice.
-Pues me dais un gran disgusto.
-¿Un gran disgusto?
-Sí, porque me he deshecho de él.
-¿Cómo?
-Estos son los hechos: esta mañana me he despertado a las seis, vos dormíais como un tronco,
y yo no sabía qué hacer; estaba todavía completamente atontado de nuestra juerga de ayer;
bajé al salón y vi a uno de nuestros ingleses que ajustaba un caballo con un tratante por haber
muerto ayer el suyo a consecuencia de un vómito de sangre. Me acerqué a él, y como vi que
ofrecía cien pistolas por un alazán tostado: «Por Dios -le dije-, gentilhombre, también yo tengo
un caballo que vender.» «Y muy bueno incluso -dijo él-. Lo vi ayer, el criado de vuestro amigo lo
llevaba de la mano.» «¿Os parece que vale cien pistolas?» «Sí.» ¿Y queréis dármelo por ese
precio?» «No, pero os lo juego.» «¿Me lo jugáis?» «Sí.» «¿A qué?» «A los dados.» Y dicho y he-
cho; y he perdido el caballo. ¡Ah, pero también -continuó Athos- he vuelto a ganar la montura.
D'Artagnan hizo un gesto bastante disgustado.
-¿Os contraría? -dijo Athos.
-Pues sí, os lo confieso -prosiguió D'Artagnan-. Ese caballo debía serviros para hacernos
reconocer un día de batalla; era una prenda, un recuerdo. Athos, habéis cometido un error.
-Ay, amigo mío, poneos en mi lugar -prosiguió el mosquetero-; me aburría de muerte, y
además, palabra de honor, no me gustan los caballos ingleses. Veamos, si no se trata más que
de ser reconocido por alguien, pues bien, la silla bastará; es bastante notable. En cuanto al
caballo, ya encontraremos alguna excusa para justificar su desaparición. ¡Qué diablos! Un caballo
es mortal; digamos que el mío ha tenido el muermo.
D'Artagnan no desfruncía el ceño.
-Me contraría -continuó Athos- que tengáis en tanto a esos animales, porque no he acabado mi
historia.
-¿Pues qué habéis hecho además?
-Después de haber perdido mi caballo (nueve contra diez, ved qué suerte), me vino la idea de
jugar el vuestro.
-Sí, pero espero que os hayáis quedado en la idea.
-No, la puse en práctica en aquel mismo instante.
-¡Vaya! -exclamó D'Artagnan inquieto.
-Jugué y perdí.
-¿Mi caballo?
-Vuestro caballo; siete contra ocho, a falta de un punto..., ya conocéis el proverbio.
-Athos no estáis en vuestro sano juicio, ¡os lo juro!
-Querido, ayer, cuando os contaba mis tontas historias, era cuando teníais que decirme eso, y
no esta mañana. Los he perdido, pues, con todos los equipos y todos los arneses posibles.
-¡Pero es horrible!
-Esperad, no sabéis todo; yo sería un jugador excelente si no me obstinara; pero me obstino,
es como cuando bebo; me encabezoné entonces. . .
-Pero ¿qué pudisteis jugar si no os quedaba nada?
-Sí quedaba, amigo mío, sí quedaba; nos quedaba ese diamante que brilla en vuestro dedo, y
en el que me fijé ayer.
-¡Este diamante! -exclamó D'Artagnan llevando con presteza la mano a su anillo.
-Y como entiendo, por haber tenido algunos propios, lo estimé en mil pistolas.
-Espero -dijo seriamente D'Artagnan medio muerto de espanto que no hayáis hecho mención
alguna de mi diamante.
-Al contrario, querido amigo; comprended, ese diamante era nuestro único recurso; con él yo
podía volver a ganar nuestros arneses y nuestros caballos, y además dinero para el camino.
-¡Athos, me hacéis temblar! -exclamó D Artagnan.
-Hablé, pues, de vuestro diamante a mi contrincante, que también había reparado en él. ¡Qué
diablos, querido, lleváis en vuestro dedo una estrella del cielo, y queréis que no le presten
atención! ¡Imposible!
-¡Acabad, querido, acabad -dijo D'Artagnan-, porque, por mi honor, con vuestra sangre fría me
hacéis morir!
-Dividimos, pues, ese diamante en diez partes de cien pistolas cada una.
-¡Ah! ¿Queréis reíros y probarme? -dijo D'Artagnan a quien la cólera comenzaba a cogerle por
los cabellos como Minerva coge a Aquiles en la Ilíada.
-No, no bromeo, por todos los diablos. ¡Me hubiera gustado veros a vos! Hacía quince días que
no había visto un rostro humano y que estaba allí embruteciéndome empalmando una botella
tras otra.
-Esa no es razón para jugar un diamante -respondió D Artagnan apretando su mano con una
crispacion nerviosa.
-Escuchad, pues, el final: diez partes de cien pistolas cada una, en diez tiradas sin revancha. En
trece tiradas perdí todo. ¡En trece tiradas! El número trece me ha sido siempre fatal, era el trece
del mes de julio cuando...
-¡Maldita sea! -exclamó D'Artagnan levantándose de la mesa-. La historia del día hace olvidar la
de la noche.
-Paciencia -dijo Athos- y tenía un plan. El inglés era un extravagante, yo lo había visto por la
mañana hablar con Grimaud y Grimaud me había advertido que le había hecho proposiciones
para entrar a su servicio. Me jugué a Grimaud, el silencioso Grimaud dividido en diez porciones.
-¡Ah, vaya golpe! -dijo D'Artagnan estallando de risa a pesa suyo.
-¡El mismo Grimaud! ¿Oís esto? Y con las diez partes de Grimaud que no vale en total un
ducado de plata, recuperé el diamante. Ahora decid si la persistencia no es una virtud.
-¡Y a fe que bien rara! -exclamó D'Artagnan consolado y sosteniéndose los hijares de risa.
-Como comprenderéis, sintiéndome en vena, me puse al punto a jugar el diamante.
-¡Ah, diablos! -dijo D'Artagnan ensombreciéndose de nuevo.
-Volví a ganar vuestros arneses, después vuestro caballo, luego mis arneses, luego mi caballo,
luego lo volví a perder. En resumen, conseguí vuestro arnés, luego el mío. Ahí estamos. Una
tirada soberbia; y ahí me he quedado.
D'Artagnan respiró como si le hubieran quitado la hostería de encima del pecho.
-En fin, que me queda el diamante -dijo tímidamente.
-¡Intacto, querido amigo! Además de los arneses de vuestro bucéfalo y del mío.
-Pero ¿qué haremos de nuestros arneses sin caballos?
-Tengo una idea sobre ellos.
-Athos, me hacéis temblar.
-Escuchad, vos no habéis jugado hace mucho tiempo, D'Artagnan.
-Y no tengo ganas de jugar.
-No juremos. No habéis jugado hace tiempo, decía yo, y por eso debéis tener buena mano.
- ¿Y después?
-Pues que el inglés y su acompañante están todavía ahí. He observado que lamentaban mucho
los arneses. Vos parecéis tener en mucho vuestro caballo. En vuestro lugar, yo jugaría vuestros
arneses contra vuestro caballo.
-Pero él no querrá un solo arnés.
-Jugad los dos, pardiez. Yo no soy tan egoísta como vos.
-¿Haríais eso? -dijo D'Artagnan indeciso, tanto comenzaba a ganarle la confianza, a su costa,
de Ahtos.
-Palabra de honor, de una sola tirada.
-Pero es que, después de haber perdido los caballos, quisiera conservar los arneses.
-Jugad entonces vuestro diamante.
-Oh, esto es otra cosa; nunca, nunca.
-¡Diablos! -dijo Athos-. Yo os propondría jugaros a Planchet; pero como eso ya está hecho,
quizá el inglés no quiera.
-Decididamente, mi querido Athos -dijo D'Artagnan-, prefiero no arriesgar nada.
-¡Es una lástima! -dijo fríamente Athos-. El inglés está forrado de pistolas. ¡Ay, Dios mío!
Ensayad una tirada, una tirada se juega
-¿Y si pierdo?
-Ganaréis.
-Pero ¿y si pierdo?
-Pues entonces le daréis los arneses.
-Vaya entonces una tirada -dijo D'Artagnan.

martes, junio 20, 2006

Una aguda visión de AMLO

Les recomiendo ampliament el artículo de Krauze sobre López Obrador. Me parece que el intelectual mexicano hace una atinada y proporcionada descripción de quien es realmente el "Peje"

Les pongo el link

http://www.letraslibres.com/index.php?art=11289


Está largo pero merece la pena darle una leida.

lunes, junio 05, 2006

L'eleganza

Hace unos días ví una camisa con estás frase estampada

"L'eleganza non è farsi notare, ma farsi ricordare"

G. Armani

martes, mayo 30, 2006

En la naturaleza todo tiene color


"El dibujo y el color no son diferentes, a medida que se pinta se va dibujando; cuanto más armonioso es el color, más se precisa el dibujo. Cuando el color es más rico, la forma está en plenitud. Los contrastes y la relación de las formas constituyen el secreto del dibujo y del contorno. La línea y el modelado no existen. El dibujo es producido por el contraste o por la relación de los tonos. El dibujo sin colores es una abstracción. Dibujo y color no son diferentes. En la naturaleza todo tiene color".

Paul Cézzane

viernes, mayo 19, 2006

Reflexiones sobre la esperanza

"Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía."
Arthur Schopenhauer


Antes de otra cosa un agradecimiento al blog de Serch, pues ha alentado mi espíritu filosófico más especulativo.

Y es que al leer un post de Serch que comenzaba con una frase de Luigi Giussani sobre la esperanza y al enlazarla con el relato griego de Pandora, tuve tiempo de meditar unos instantes sobre la realidad de la esperanza que ahora comparto

En primer lugar quisiera ir al relato griego de Pandora. Hay unos elementos interesantes que considerar. El primero de ellos es el sentido originario de la esperanza. Es curioso que al lado de todos los males que convienen a la existencia humana (tristeza, sufrimiento y dolor) venga la esperanza. Es la esperanza un elemento necesario para la existencia. En el relato de Pandora, los hombres están desolados sin la esperanza. No se puede vivir sin esperanza porque así como el sufrimiento esta incrustado en el vivir, la esperanza también. El hombre sin la esperanza esta muerto,ya lo decía García Lorca: "El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta." Pues cuando la esperanza está muerta el vivir carece de sentido. La enseñanza de Pandora es clara: el hombre sobrevive porque espera.

Por eso es interesante la observación de Giussani: La esperanza es estructural. El hombre sobrevive porque espera. La falta de esperanza es igual a tedio. Claro hablar de la pura esperanza es extraño, pues solo hay un "esperar-en". Me parece que Heidegger nota esto, y al asumir al hombre como un ser-para-la muerte, descubre la agustia como caracter auténtico de la existencia. Cuando no hay esperanza, cuando no hay sentido, hay angustia.

El hombre necesita esperar, cuando no se espera uno está muerto. Aquí podemos decir algo más, el ser del hombre está en relación a sus esperanzas, es decir a sus convicciones. Quien no tiene convicciones está muerto y no se ha dado cuenta.

Anul ed Oralc

La música de la canción "Because" de John Lennon se inspiró en la melodía "Claro de Luna" de Beethoven escuchada al revés.

sábado, mayo 13, 2006

Los ojos son el espejo del alma


Je préfère peindre des yeux humains plutôt que des cathédrales, si majestueuses et si imposantes soient-elles l'âme d'un être humain, même les yeux d'un pitoyable gueux ou d'une fille du trottoir, sont plus intéressants pour moi"

Vincent Van Gogh (in "Lettres à Théo)

viernes, mayo 05, 2006

Alegría, Ligereza y Etanol

Una excelente descripción de Delibes sobre los mágicos efectos de ligereza y alegría que producen unos grados de etanol en la sangre, en Señora de rojo sobre fondo gris:

"No ignoro que el recurso de beber para huir es un viejo truco pero ¿conoces tú alguno más eficaz para escapar de ti mismo? Una copa acartona el recuerdo, pero, al propio tiempo, convierte la onerosa gravedad de tu cuerpo en una suerte de porosidad flotante. Algo parecido a la fiebre. Pasado el trance, sobreviene el decaimiento, pero hay un medio para evitarlo: mantener en sangre una dosis de alcohol que te imbuya la impresión de que participas en la vida, de que la vida no pasa sobre el hoyo en que te pudres sin advertir que existes. Esta forma de energía suele identificarse con la alegría, aunque, por supuesto, no es la alegría."

domingo, abril 09, 2006

Sus últimos años


En 1888 Vincent Van Gogh se traslada a Arlés. Marchó allí animado por Lautrec, buscando un clima apacible. En Arlés se instaló en una pequeña pensión, encima del café de la estación; allí alquila la famosa Casa Amarilla, donde pensó establecer el refugio de sus amigos. En estos años pinta sus obras más conocidas Ahí encontró una primavera plácida y de equilibrio, que cambió en la navidad del mismo año al contactar con Gauguin.

Cuando Gauguin es invitado por Van Gogh a pasar las navidades del 88 en su casa, surgen grandes desacuerdos y fricciones entre ellos. Gauguin se burlaba de la candidez de Van Gogh y arremetía contra su modo de pintar, asegurando que los verdaderos temas eran aquellos que se terminaban en taller y no al aire libre.

Fue el 23 de diciembre cuando estalla su gran crisis. Van Gogh, agotado por las impertinencias de Gauguin intenta agredirle con una navaja de afeitar; ese acumulado resentimiento le lleva a mutilarse la oreja. Su primer síntoma de desequilibrio nace en aquel momento.

En mayo de 1889 es internado en un manicomio de Saint Rémy. Allí, permaneció un año alternando la alucinación con momentos de tranquilidad. En ningún momento dejó de pintar, las obras de este periodo evidencian sus tensiones y desequilibrios. Trigales y cipreses se hacen frecuentes en la producción de este tiempo. Las llamaradas oscuras y la pincelada crispada y nerviosa permite descargar su tensión interior. La naturaleza que le atrae es trémula, con escabrosos accidentes de terreno. Predominan las visiones tétricas y lúgubres que distorsionan la realidad. También realiza copias de los grandes maestros a partir de grabados en blanco y negro. Su encierro no le impide realizar algunas de sus obras más importantes.

Después de salir del manicomio se establede en Auvers, donde lo acoge el conocido Doctor Gadchet, amigo de su hermano Théo. En Auvers-sur-Oise pasó sus últimos meses, abrumado por la soledad, se dio un tiro el 27 de julio de 1890 del que muere dos días después.

martes, abril 04, 2006

Quasi una fantasia


El título original de la conocida sonata Claro de luna de Beethoven es Quasi una fantasia (lt. casi una fantasía). Este título popular de Claro de luna no fue conocido hasta algunos años después de la muerte de Beethoven. Fue 1836 cuando el crítico alemán de música, Ludwig Rellstab, escribió que la sonata le recordaba el reflejo del claro de luna en el lago Lucerna. Es desde entonces que está sonata posee ese título.

Beethoven compuso esta famosa sonata en 1801 y estaba dedica a la Condesa Giulietta Guicciardi, una díscipula del mismo, de quien después de sus primeras lecciones se enamoró. Tiempo seguido de dedicarle esta sonata, se cree que Beethoven le propuso matrimonio. Ella tenía el deso de aceptar su propuesta, sin embargo sus padres se lo prohibieron

La sonata está separada en tres partes: Adagio sostenuto, Allegretto, Presto Agitato.

miércoles, marzo 29, 2006

Ya hay links

Ya tenemos links otra vez

Bajo la máscara, un hombre

Dice Nietzsche: "A todo lo profundo le gustan las máscaras... todo espíritu profundo necesita una máscara. Diré más: en torno de todo espíritu profundo crece y se expande constantemente una máscara". ¿Dónde termina, entonces, la persona y empieza el prósopon? ¿Dónde la persona y dónde el personaje? Sigo pensando que la respuesta gira en torno a las llamadas filosofías de la narración: de Heidegger en adelante. Pero señalar a la persona detrás de la máscara... Esto es de Leroux:

Ah, I frighten you, do I?... I daresay!... Perhaps you think that I have another mask, eh, and that this... this... my head is a mask? Well, tear it off as you did the other! Come! Come along! I insist! Your hands! Your hands! Give me your hands!'
And he seized my hands and dug them into his awful face. He tore his flesh with my nails, tore his terrible dead flesh with my nails!...
`Know, know that I am built up of death from head to foot and that it is a corpse that loves you and adores you and will never, never leave you!... Look, I am not laughing now, I am crying, crying for you, Christine, who have torn off my mask and who therefore can never leave me again!... [...] Why did you want to see me? Oh, mad Christine, who wanted to see me!... When my own father never saw me and when my mother, so as not to see me, made me a present of my first mask!'
Quizá toda persona es una máscara, y quizá es su arte lo único capaz de descubrirla.

martes, marzo 28, 2006

Nueva Imagen

Después de una ardua pelea entre un filósofo y la tecnología, se logró un cambio de imagen para este blog. Sé que por alguna extraña razón desaparecieron los infelices links; ya veremos como los volvemos a meter.

viernes, marzo 10, 2006

¿El arte de vivir?

¿Así que, en tu opinión, la vida es un arte? ¿Te parece que cada momento existencial es artístico? ¿Te divierte ver la vida de manera alegre, como para cantar? ¿Crees que el canto manifiesta la plenitud existencial? Y aún peor... ¿cantas en el coche?
Just a reminder from your friendly neighborhood, Jack-.

jueves, marzo 09, 2006

Arise, arise, arise, O Riders of Theoden!

Platón es un filósofo griego que siempre me ha parecido pesado. Su modo de escribir es pesado, sus libros son pesados, seguir el curso de su pensamiento es enrevesado y pesado, decididamente. Pero creo que, con todo, tienen razón aquellos que ven en él a un maestro. Polo dice que el platónico juega una buena carta (y enseguida dice que no la mejor, y se carga la teoría del conocimiento y la ontología platónica, pero eso es otro asunto).

Lo cierto es que Platón es el padre de la política occidental: del pensamiento político, de la responsabilidad política, del desenmascaramiento ideológico y, ¿por qué no?, de las posibilidades del fascismo y de los integrismos. Creo que la República, por no ir más lejos, puede leerse en clave integrista y anti-integrista.

Pero lo que Platón nunca olvida es que el hombre el que en su propia vida da sentido a la realidad política (o civil). La política entonces, por más que sea dicho, no puede ser un juego. Este es el gran error, creo, de Raskolnikov y de Dolgoruki (y, en general, del ideal romanticista-eslavófilo). En el fondo, todo está contenido en la frase de la misma República, que podemos parafrasear:

El mayor precio a pagar por renunciar a la participación política es ser gobernado por tus inferiores.


O, en palabras de la nueva campaña de "Tu rock es votar": Si no votas, cállate.

viernes, febrero 24, 2006

El camino

"Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa. "

Miguel Delibes, El camino (fragmento)

jueves, febrero 16, 2006

Los «secretos» Vaticanos



- A los catorce años Mozart era ya un afamado genio precoz que viajaba con su padre para dar distintos conciertos por ciudades y cortes europeas. Fue a esa edad cuando, pasando por Roma, acudieron ambos a la Basílica de San Pedro del Vaticano para escuchar un concierto que se ofrecía en la Capilla Sixtina y en el cual se interpretaba un famoso Miserere, obra de Allegri, cuya partitura era celosamente guardada y sobre la cual pesaba la prohibición de copiarla o reproducirla fuera del Vaticano. Tras el concierto, y ya en su alojamiento, el joven Mozart fue capaz de transcribirla de memoria nota por nota sin equivocarse, con lo que la partitura dejó de ser secreta y Allegri alcanzó cierta posteridad que de otra forma se le hubiese negado.

(1) guíaudición.com