
Miguel Delibes, El camino (fragmento)


En una clara noche de marzo, a las 10 pm en punto, una multitud de cien personas, todas vestidas de negro canónico, llegó a la Galerie Internacional d’Art Contemporain en París. El evento era la primera pieza conceptual mostrada en esta galería por el nuevo artista, el Sr. Yves Klein. La galería era una de las más finas de París.
El Sr. Klein, vestido de saco negro, procedió a la conducción de la orquesta de diez piezas en su composición personal La Sinfonía Monótona que había escrito en 1949. Esta sinfonía consiste en una nota. Tres modelos vulgares acompañaron la presentación. El espectáculo, probablemente una auténtica experiencia metafísica para todos, duró unos veinte minutos. A ellos siguieron veinte minutos de silencio. Al fin de la pieza del Sr. Klein, todos en la audiencia consideraron que se encontraban frente al trabajo de un genio. El espectáculo fue un auténtico triunfo. Para culminar con esta poética belleza, el Sr. Klein pronunció las palabras finales: El mito está en el arte.
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- A veces, en la historia de la música, se acaba dando nombres caprichosos o sin sentido aparente a ciertas composiciones. Las «Variaciones Goldberg» es un ejemplo de estos caprichos históricos. Ante el insomnio que sufría el embajador de Prusia en la corte de Dresde, el Conde Hermann Carl von Keyserlingk (que sería posteriormente el primer biógrafo de Bach), le fue aconsejado por su médico que escuchase música relajante a la hora de irse a dormir. Así pues, el embajador se puso en contacto con su admirado Bach y le solicitó una obra que fuese lo suficientemente larga como para quedarse dormido mientras la escuchaba. Una vez compuesta la obra por Bach, fue su joven alumno Johann Gottlieb Goldberg quien se encargó de interpretarla al clave cada noche, en una habitación lo suficientemente cercana al dormitorio del Conde como para que éste pudiese oírla y quedarse dormido. De esta manera la obra no acabó llamándose con el nombre de la persona a quien iba dirigida, como era habitual, sino con el nombre del clavecinista, que consiguió su sitio en la historia musical con su sacrificado trabajo. (1)
Un testigo presencial relata así lo acontecido: